Tiempos interesantes en el curro
A estas alturas del cuento ya hay pocas cosas que me sorprendan de mi curro. En estos casi nueve años que llevo en él ha habido literalmente de todas las situaciones y eso al final te arrebata un poco la perplejidad ante lo que llega.
Pero el fin de este año y el comienzo del que viene prometen. Por un lado, a casi todos los becarios del departamento se les termina la beca, y es poco probable que vengan más. Por otro, la responsable de técnicos, una magnífica trabajadora, está con un bombo de siete meses y claro, se dará de baja por esa fecha por obvios motivos. Y para rematar hay cambio del antivirus corporativo en todos los equipos de la universidad. Doce mil ordenadores sin contar aulas. En las mismas fechas.
Oh sí...
/me se frota las manos
Va a ser una fiesta.
viernes, octubre 29, 2010
jueves, octubre 28, 2010
Por favor, pasen al fondo
Es que no es tan complicado, narices. De verdad. No os vais a morir por llegar al puñetero fondo del autobús. Pero claro, ¿para qué? ¿Por qué asumir un poco (muy poco) de incomodidad si así os quedáis un metro más cerca de la puerta, aunque eso implique fastidiar a todos los que tenéis detrás y/o que no pueda subir más gente?
La EMT de Madrid funciona muy bien. Los autobuses son modernos, pasan cada poco tiempo, y además bastantes cuentan con un altavoz en el que el popular "Loquendo" avisa tanto de las paradas siguientes como de la fecha y hora. Me encanta:
"Próxima parada, avenida Complutense, Paraninfo. Parada común de lineas: Ochenta y dos, ciento treinta y dos, EFE, GE."
"Son las diesiete horas del veinte de septiembre de dosmil diez".
"El Tuaren Kalimdoriano es originario de Mulgore. Hay diversas teorías sobre el origen del Tuaren..."
Me parto con el trasto ese XD. Pero mi favorita es esta:
"Por favor, pasen al fondo".
Los problemas que tienen estos autobuses son ni más ni menos que los de cualquier otro medio de transporte en una ciudad grande, los que provienen de las horas punta y de llevar volúmenes enormes de gente. Por eso me revienta profundamente ver pasar autobuses con la parte delantera llena literalmente hasta los topes y ver que la parte trasera no tiene a casi nadie. ¿Pero es que la gente es idiota?
Una pregunta similar (y su correspondiente respuesta afirmativa) se la debió hacer la persona que tuvo la idea de ponerle la frase de marras al Loquendo del autobús. El conductor tiene un botón en el salpicadero que activa el altavoz y se oye claramente "Por favor, pasen al fondo". Y entonces la gente, como por ensalmo, comienza a moverse (lentamente) hasta llenar el autobús. A veces el conductor tiene que pulsar el botón repetidas veces para que el personal se dé por aludido. Y ese personal no son sólo las (temibles) viejecitas no... es TODO el mundo. Manda narices que necesitemos que la voz sintetizada del Loquendo nos impulse a hacer algo que debería salir de nosotros.
De manera que, por favor, pasen al fondo. No cuesta nada y es mejor para todos.
Sí, todos. Ah, que no saben lo que es...
Pues "todos" quiere decir... bah, olvídenlo.
Publicado por Earendil en 10/28/2010 11:04:00 a. m. 6 comentarios
miércoles, octubre 27, 2010
No hablo sobre espiritualidad por esto
La espiritualidad es algo personal y por lo tanto se debe ser cuidadoso al hablar de ella.
Las razones de esto son varias. La primera de ellas es que la espiritualidad se vive de una determinada manera, a través de la percepción y de la mente. Esto hace que cada cual tenga una imagen genuina y propia de ella, a pesar de haber ciertos elementos comunes. Es gracias a estos elementos comunes que se puede hablar sobre la espiritualidad, pero hay una parte de ella que no puede ser comunicada por su propia naturaleza.
La segunda razón es que la espiritualidad cambia la percepción tanto de la propia persona como del entorno, y la naturaleza de esos cambios son tan íntimos y personales como la naturaleza de la propia espiritualidad.
La tercera razón es que la espiritualidad debe basarse en actos y no en palabras. Hablar de meditación no es igual que meditar; hablar de la espiritualidad no es igual que vivir la espiritualidad; hablar de la trascendencia no es igual a sentir y explorar la trascendencia. Hablar de todo ello suele ser un ejercicio vano y banal.
Es por esto que no suelo hablar demasiado de espiritualidad, a pesar de ser una parte integrante e importante de mi vida y de mi psique. Realmente la espiritualidad como concepto no es sino otro constructo mental humano, y, como cualquier otro concepto, está sujeto a debate, juicio y crítica. Pero el concepto de espiritualidad es como el concepto de horizonte o el concepto de firmamento: simplemente son definiciones para algo que efectivamente no está ahí, o mejor dicho, de algo cuyo emplazamiento y aspecto son relativos al observador. Fronteras en definitiva. El horizonte es la zona donde la curvatura del planeta supone una discontinuidad del paisaje visto desde un punto, pero nadie es capaz de señalar en un mapa el lugar donde se encuentra el horizonte porque se encuentra potencialmente en todos los lugares. El firmamento es la imagen del espacio exterior que tenemos desde nuestra posición, pero por mucho que nos movamos por él siempre hay firmamento lejano que observar. Tanto el horizonte como el firmamento son fenómenos relativos al observador porque, aunque todos podemos observarlos, teorizar y discutir sobre ellos, siempre son lejanos y se mueven junto con aquel. Con la espiritualidad pasa algo parecido puesto que existe una frontera natural traspasada la cual, las palabras simplemente no sirven. Como un horizonte de sucesos en torno a un agujero negro, podemos definir la frontera, pero nada más.
Es importante señalar ahora que, aunque los conceptos de espiritualidad y religión estén hermanados y suela asociarse la una a la otra, espiritualidad y la religión son cosas distintas. Haciendo una analogía, la religión es la vasija y la espiritualidad es el vacío que contiene. La religión es el ritual, los mantras, los rezos y oraciones, los deseos y los pensamientos, los templos, todas las manifestaciones físicas relativas a ella en definitiva. La espiritualidad no es nada de eso, pero al mismo tiempo es todo eso, y más. Por eso cuando se habla de espiritualidad no se está hablando de ella, al igual que yo ahora no estoy escribiendo sobre ella y tú no estás leyendo sobre ella.
No hablo sobre espiritualidad, porque no hay nada que decir.
Dicho lo cual, me voy a comer algo.
Publicado por Earendil en 10/27/2010 01:40:00 p. m. 1 comentarios
¿Por qué no estoy en Facebook?
Los que me conocen saben que no estoy adscrito a ninguna red social tipo Facebook o Twitter. Cuando me preguntan la razón siempre contesto, en el caso de Facebook, que no me gusta el tipo de filosofía de una gente que coloca (o colocaba, ignoro si lo han cambiado) toda la información publicada con el estatus de información pública. En el caso de Twitter... no sé lo que contesto porque aún no lo ha preguntado nadie.
Me temo que esto sólo es una verdad a medias. De manera que voy a intentar responderme a mí mismo a la pregunta del enunciado: ¿por qué no estoy en Facebook?
Bueno, la primera razón que se me ocurre, es que no me hace ninguna gracia publicar información mía en un lugar que no considero fiable (a pesar de que en este blog hay suficiente información sobre mí como para que cualquiera con un mínimo afán investigador, mucho tiempo libre y un incomprensible interés en mi persona, construya un retrato mío bastante fidedigno, pero no lo considero lo mismo principalmente porque en FB cualquiera tendría lo mismo sin esfuerzo).
Otra razón es que Facebook es un tablón inmenso con una cantidad ingente de información, la cual, empero, me parece mayoritariamente inútil. Yo no necesito saber cómo les va a mis colegas el 100% del tiempo. Llamadme descastado si queréis, pero es la realidad.
Otra razón es una suerte de mal llamada rebeldía que no me es desconocida. Me gusta diferenciarme del resto de la gente, del mainstream. Soy perfectamente consciente de la supina idiotez que esto que acabo de decir, pero es bueno asumir las idioteces propias (aparte de la parte relativa al autoconocimiento, te ayuda a soportar mucho mejor las idioteces ajenas). También soy consciente de que no por ello dejo de ser mainstream también, aunque sea de otra manera. Pero esta manera me requiere menos esfuerzo.
Lo que me lleva a otra razón: en algunas cosas soy muy perezoso y meterme en Facebook me da una pereza terrible. Creo que tengo una buena comunicación con mis amigos, la cual va por el canal que ellos y yo queremos y decidimos. Tener otro canal más... sencillamente no lo veo, y menos uno que no va a incrementar la calidad pero sí la cantidad de información. Y ya tengo suficiente con cribar la que me llega como para encima meter más ruido.
Probablemente hay otra razón que es que no me siento demasiado sociable últimamente.
Mmmm... qué más, qué más...
No sé. Tal vez me esté haciendo viejo para algunas cosas. Quiá. Las narices. ¿No me apunto a Facebook porque soy un viejo gruñón de 30 años? Oye tú, que a lo mejor es verdad... XD
Publicado por Earendil en 10/27/2010 09:59:00 a. m. 2 comentarios
lunes, octubre 25, 2010
La Lucha
Hoy venía reflexionando en el metro acerca de las peleas. Me refiero a las peleas físicas, llenas de sudor, mala leche y ganas de terminar con el otro. Y de lo poco que tiene que ver una pelea en la vida real con las que se muestran en la televisión/inet/realidad-secundaria-a-elección.
No hay que llevarse a engaño. Las peleas en la vida real casi nunca son en buena lid. Pocas veces son de uno contra uno en igualdad de condiciones y precedidas de un saludo, salvo de los gimnasios y los dojos. Son son "estéticas" ni obedecen a una coreografía en el 99% de las ocasiones. Por el contrario, suelen ser algo sucio y torpe, más similar a las peleas de animales que vemos en los documentales de la 2.
No recuerdo quién fue aquel que dijo algo similar a que una pelea con armas es lo que distingue una pelea entre humanos de una entre bestias, aunque creo que puedo seguir una linea de pensamiento que desemboca en esa sentencia. A fin de cuentas las armas lo que hacen es sustituir el poco estético forcejeo cuerpo a cuerpo por otra estrategia, la cual suele estar supeditada a un código de conducta cuando se lucha. Sin embargo pelear sin armas y sin reglas tiene un extraño atractivo, atractivo que no sino la sombra o el reflejo platónico que muestra una luz más antigua que las palabras y que el ser humano.
Leyendo el magnífico libro de Chuck Palahniuk llamado El Club de la Lucha pensaba precisamente en la necesidad que tenemos los seres humanos de sacar de vez en cuando esa "bestia" que todos llevamos dentro a dar un paseo. Parafraseando al maestro Yoda, esa ira, ese odio, esa agresividad. Pero en el Club de la Lucha no importa ganar o perder, lo importante es luchar, sin más. Sacar a ese engendro de su jaula y darle vía libre para que durante el tiempo en que se lucha asuma la forma más pura posible. Recomiendo encarecidamente la lectura de este por otro lado perturbador libro. Es excelente y clarificador.
Precisamente es el valor de la contienda por la contienda sobre lo que me quiero detener. No hay preguntas, no hay victoria ni derrota, no hay dudas ni incertidumbres. No hay una lucha del bien contra el mal, de la justicia contra la injusticia, de un héroe contra un monstruo. Simplemente está la lucha, energética y vibrante, toda ella una. Solamente la lucha.
Escribí hace tiempo una entrada sobre los héroes y sobre su lucha. No la busco porque no tengo ganas, pero el resumen de la misma venía a ser este: que los héroes no son solamente aquellos que salen victoriosos contra un dragón, sino que también son los esforzados figurantes que, día tras día, hora tras hora, consiguen victorias comparativamente pequeñas, pequeños pasos hacia el destino incierto que espera allá delante. Que esos héroes tal vez echarán la vista atrás y verán todos y cada uno de esos pasos, y sabrán valorarlos como un buen arquitecto valora todas las partes de su edificio. Que, en definitiva, los héroes son personas normales que tienen la voluntad suficiente como para forjarse a sí mismos.
Vencer miedos, escalar muros, hollar cumbres, caminar trabajosamente el camino hacia el Monte del Destino de cada cual. Cada victoria y cada derrota son un martillazo en el crisol del corazón humano.
La Lucha es el fuego de esa forja, y cada cual debe encontrar el caminio para alumbrarlo, para encenderlo, para quemarse y reforjarse en él. De hacerse uno con él.
Basta por hoy.
Publicado por Earendil en 10/25/2010 11:37:00 a. m. 1 comentarios
jueves, septiembre 23, 2010
Tres décadas... más uno
Dos horas y media quedan. En realidad quedan algunas más pero es convención que sea a las doce de la noche.
Un pacharán, tal vez dos, guitarra y tal vez una pipa de agua. Inventario hecho. Este es simplemente un día más. Hay que seguir. Adelante pues.
Publicado por Earendil en 9/23/2010 09:34:00 p. m. 5 comentarios